Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA):
El Movimiento Amal y Al-Jama'a al-Islamiyya del Líbano emitieron comunicados por separado en los que criticaron el acuerdo marco firmado entre el Líbano e Israel y subrayaron que cualquier acuerdo debe conducir a la retirada total de las fuerzas israelíes del territorio libanés, preservar la soberanía nacional y reforzar el papel del Estado y del Ejército libanés.
Amal: el acuerdo favorece a Israel
El Movimiento Amal declaró que el reciente acuerdo carece del equilibrio necesario y que la mayor parte de sus disposiciones benefician a Israel en detrimento de los intereses nacionales del Líbano. El movimiento exigió la retirada total de Israel, el despliegue completo del Ejército libanés, el regreso de los desplazados, el inicio de la reconstrucción y la continuación de las negociaciones indirectas para resolver las cuestiones pendientes. Asimismo, afirmó que cualquier acuerdo que no garantice estos principios es inaceptable.
Al-Jama'a al-Islamiyya: la soberanía del Líbano no debe ser objeto de negociación
Al-Jama'a al-Islamiyya también declaró que el criterio para evaluar cualquier acuerdo debe ser la preservación de la soberanía del Líbano y la garantía del fin de la ocupación. El grupo insistió en el cese de las agresiones, la liberación de los prisioneros, el regreso de los desplazados, la elaboración de una estrategia nacional de defensa mediante el diálogo nacional y la atribución de las decisiones sobre la guerra y la paz exclusivamente a las instituciones legítimas del Estado libanés. Asimismo, advirtió que la retirada israelí no debe quedar sujeta a condiciones de seguridad susceptibles de interpretación o aplazamiento.
Advertencia sobre las divisiones internas
Por su parte, Nabih Berri, presidente del Parlamento del Líbano, advirtió sobre el riesgo de provocar una discordia interna e instó a la población a mantener la vigilancia y la serenidad. Las objeciones planteadas por distintas fuerzas políticas libanesas se producen mientras que, según el acuerdo marco, Israel podrá permanecer en las denominadas «zonas de seguridad» hasta el desarme de Hezbolá, una cláusula que se ha convertido en el principal eje de las críticas de los opositores al acuerdo.
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